domingo, 12 de marzo de 2017

Poema Alfrediano: Parte XXXVI

(Anteriormente, Alfredo descubre
el secreto del ''rey cucaracha'' tras
iniciar una revuelta entre los insectos
e intentar escapar de la galería gigante).

<<¿Me creías muerto realmente?
Tenía ganas de volver a hablarte...
antes de convertirte en mi esclavo omnipotente.>>

<<Puedo caer, quebrar mi cuello y desnucarme,
puedo degenerar durante siglos...
¡Pero nunca, nada en este planeta podrá matarme!>>

Una carcajada histérica
brotó de sus carnes ajadas,
seguida de su voz envejecida pero colérica.

Aunque aún era reconocible,
su cuerpo había mutado de forma increíble.

Las arrugas de su cara se habían multiplicado,
y pocos pelos brotaban de su cabeza arrugada y podrida.
Además, sus ojos tenían un aspecto nublado.

Allí donde más se marcaban sus pruebas de vejez,
oscuras manchas de la dermis se extendían.
Parecía una oscura y podrida nuez.

Alfredo, asustado, retrocedió
y el loco científico milenario
con la mirada le siguió:

<<Cuando llegaste a mi laboratorio principal,
ya sospechaba que mi búsqueda llegaba a su final...

<<Gran pedo, eres un ser superior a todos los demás.
Gaseoso, invulnerable al dolor, casi incorpóreo...
cuando mutes, ¡dejarás a esas patéticas cucarachas atrás!

<<Lograré explotar tu poder hasta el extremo...
Serás... ¡Serás un dios supremo!

<<Y, con tu voluntad bajo mi control...
¡Morirán a mis pies todos esos miserables,
cual ratas disecadas en formol!

<<No estás comprendiendo nada...
¡Pero tranquilízate, amigo mío!
Mi meta ya está alcanzada,

<<No me importa todo explicar,
a pesar de que después,
¡de tu débil cerebro me consiga adueñar!>>

Avanzó un par de pasos hacia Alfredo,
haciendo temblar el suelo a cada uno,
y asustando todavía más al pedo,
mudo y quieto del miedo.

<<Verás, en este mundo
hay un mal demoníaco,
destruyéndolo todo y dejando el planeta moribundo.

<<¡Hablo de la humanidad!
Como raza sólo somos un problema.
No solo nos masacramos sin piedad,

<<¿A caso no piensas en la naturaleza?
Ni siquiera después de recrear el mundo,
crecerán bosques frondosos y con la misma entereza.>>

Alfredo recordó inevitablemente
como mientras viajaba, no vio árboles,
tan sólo estepa y llanuras constantemente.

<<Y los ánimales... ¡Especímenes tan potenciales!
Exterminamos a tantas criaturas,
fauna de propiedades increíbles, casi sobrenaturales...

<<No me extenderé en lo que a mi me hicieron.
Todo lo que me quitaron,
lo mucho que por dentro y por fuera me hirieron...>>

El científico se detuvo de forma dramática.
Enfundado en semejante disfraz, durante segundos,
su mirada se tornó aún más nublada y errática.

Como si recordase un tiempo pasado,
del que desearía no haberse alejado.

Pero rápidamente recuperó su expresión fogosa,
y su mirada se acentuó en intensidad de nuevo.
Se volvió aún más turbia, demente, espantosa:

<<Tengo motivos MUY numerosos
para eliminar a esa caterva de apestosos...

<<Por eso logré la inmortalidad.
Supe que yo solo tardaría siglos,
antes de lograr idear algo para borrar a la humanidad...

<<Llevaba incontables décadas fracasando la búsqueda de un arma biológica,
que lograse acabar con toda mi vergonzosa especie,
sin dañar un mínimo la vida animal y en suma, toda la ecológica.

<<Entonces, cuando estaba más encasillado
y ya me daba por acabado...

<<Llegaste a mi laboratorio por un destino azaroso.
Supe que serías la vía a mi objetivo,
a lograr, en suma ¡un mundo mucho más hermoso!

<<Pero no podía hacerte de mi propiedad.
Si me hubiese mostrado hostil,
hubieras podido huir con toda facilidad.

<<Supe que con alguien tan poderoso,
 volvería a encontrarme,
¡y así fue, amigo gaseoso!

<<Sabía que sin embargo, aún no eres suficientemente duro.
Como puedes ver, esta galería está hecha de un compuesto
por el que no puedes filtrarte.
Así el encuentro contigo es seguro.

<<Además tienes un incontrolable afecto,
hacia cada uno de esos miserables humanos,
y en cada uno respetas incluso su más vulgar defecto.

 <<Si te contaba mi propósito, nunca me ayudarías,
y de mi siempre, desesperado rehuirías.

<<Estuve trabajando desde entonces en un poderoso elixir,
para poder aplicártelo diciendo si te volvía a ver,
engañándote y diciendo que te volvería humano para mi meta conseguir.

<<Ese elixir solo tiene dos objetivos reales.
El primero es someter a mí tu mente,
para controlar todos tus delirios y afecciones irracionales,

<<y el propósito segundo,
alterar tu cuerpo de gas,
volverlo más corrosivo, nauseabundo,
¡para poder acabar más fácilmente con cada humano inmundo!

<<Sólo tuve que parar en una ocasión.
Cuando el mundo estuvo al borde
de la total incineración.

<<Creía que llegaba tarde para lograr
este infernal mundo salvar.

<<Pero por suerte, descubriste la gran maquinaria,
salvando la tierra, y cumpliendo la profecía
de esa secta que se hace llamar legendaria.

<<Encerrado en el subterráneo de mi laboratorio abandonado,
seguí, a pesar de temerme lo peor,
desarrollando el elixir, aún con fe en que en tal infierno hubieses aguantado.

<<Después, aquella gran explosión.
Me embargó la alegría,
supe que habías salvado el mundo de su destrucción.

<<Pero también que con todo, los humanos seguirían existiendo.
Una especie tan rastrera y perversa,
por una mera catástrofe no acaba pereciendo.

<<Cuando miré el exterior por primera ocasión,
el horror que había ahí fuera casi me dejó sin respiración.

<<Tinieblas agobiantes y densas,
criaturas sacadas del más horrible grimorio,
el horror en sus formas más extensas,
rodeaban con sus ojos de azufre las ruinas de mi laboratorio.

<<Solo había aguantado la parte subterránea en la que me escondí.
Observé como entre la oscuridad se cazaban,
y como sus miradas penetrantes me acechaban.
Bajé a toda prisa, inquieto, deseando estar lejos de allí

<<Tu no tardaste mucho en llegar.
La emoción se comía mis viejas entrañas,
puesto que el elixir poco antes había acabado de perfeccionar...>>

El pedo estaba ya aplastado contra una pared,
incapaz de escapar, aterrorizado.
Era consciente de que estaba a su merced.

<<Está hecho especialmente para masas de metano.
La parte más interesante fue aplicar tal milagro en las mías propias.
Las reacciones que experimentaron me mostraron que mi trabajo no era en vano.

<<Pero... eso eran gases corrientes...
se desvanecieron en inmensas contorsiones
y tras adquirir desproporcionadas dimensiones.
no tenían características lo bastante potentes.

<<Si embargo, tú eres el adecuado.
He hecho comprobaciones,
y en todos los detalles me he asegurado...

<<Escuché tu historia sobre la explosión,
los Chusos, y su máquina
fingiendo a cada detalle gran impresión.

<<¿Te crees que yo no sabía nada de esa secta?
¿O siquiera sobre la máquina y la entrada subterránea directa?

<<Se mucho más de lo que tú crees.
Conozco casi todos los secretos que entrama este planeta,
y soy consciente de todo lo que a tu alrededor ves.

<<Pensaba en contarte esto en aquel cubil,
Pero cuando ya iba a cerrar la compuerta del todo,
y negarte la escapatoria, de nuevo me atacó el destino vil.

<<Resbalé desde arriba, y al caerme mi cuello quedó destrozado.
¡Una pena! No te pude ver enfurecido y en plena frustración.
Solo sé que al volver de nuevo a la vida, todo a mi alrededor estaba arrasado.

<<Las tinieblas estaban desdibujadas como nubecillas de humo pequeñas.
Tampoco quedaba ninguna de esas formas de vida horribles.
No sabía que su poder llegaba tan lejos cuando de tu ira no te adueñas.

<<Me fui de esa zona infernal corriendo,
hasta que en esta estepa acabé llegando.
Sentía como la rabia me estaba consumiendo.

<<Una vez más volvía a perderte...
y a pesar de todo, seguía sabiendo que volvería a verte.

<<Mientras hacía mi nuevo hogar,
supe que tardaría demasiado en todo preparar.

<<Fue entonces cuando me fijé en las cucarachas que había bajo tierra.
¡Y fue entonces comenzó toda la diversión!
Las logré mutar hasta lo que son ahora y luego inventé lo de esa guerra.

<<Así, logré alimentar sus primitivos cerebros de odio a los humanos.
Me proclamé su rey embutido en este disfraz,
y luego ordené construir todas sus salas, el comedor, los corredores largos y llanos...

<<En dos semanas el nido tenía la forma actual.
Mientras, yo estaba en esta sala, esperando tu llegada.
Todo lo demás para mí era poco más que trivial.

<<Con todo, tuve que hacer mi papel de monarca,
con todo lo que ello abarca.

<<Ya habrás visto las despensas y la forma de hacer paredes...
¡¿Cómo no lo vas a haber visto?!
Cuando te lo propones, a cualquier lugar accedes.

<<Pensarás que lo que hago es cruel.
Que soy un loco que realiza matanzas secretas,
y solo por pura paranoia ejecuto a hordas en tropel.

<<¿Ignoras lo que podría haber pasado
si a estos seres crecer a su ritmo
les hubiese dejado?

<<La población excesiva no tendría comida suficiente.
Al principio solo habría alguna pequeña hambruna incipiente...

<<Pero las pocas semanas, o incluso días,
la inanición causaría auténticas guerras,
más sangrientas de lo que te imaginarías.

<<En todo caso, no esperaba que tan pronto llegarías...
Aunque ya estaba todo esto listo,
creí que hasta mucho tiempo, azarosamente aquí no acabarías.

<<Te has escapado dos veces de mis prisiones.
Pero ahora, son muy diferentes tus condiciones.

<<Pensaba soltar en breves a mi rebaño de aberraciones.
y dejar que se adueñasen de la tierra sin más dilaciones.

<<Entonces te fugaste de tu prisión,
así que pospuse unos días la hora del asalto,
por motivos de pura precaución.

<<Pero ahora que eres mío, todo será con otro proceder...
para empezar, re convertiré en una deidad,
con un poder de devastación en tal cantidad
que hasta los caparazones de mis cucarachas podrás deshacer.

<<Después, los dos saldremos de nuevo a la superficie terrestre.
Calculo que habremos exterminado
a los pocos humanos que sobrevivieron al desastre en tan solo un bimestre...

<<Solo entonces me daré por satisfecho,
y mi función con éxito habré hecho.

<<Pero ahora, ¡dejemos la palabrería!
¡Hoy será nuestro gran día!>>

El científico estaba ahora a un escaso metro de la ventosidad,
que acorralada contra la pared, hablo por primera vez y rogó piedad.

Haciendo oídos sordos, comenzó su disfraz a palpar.
Finalmente, de un pliegue de la parte superior,
un extraño frasco logró sacar.

<<Aquí está... en fin, odio tener que depedirme,
pero al menos, ¡con tu cuerpo mejorado si que podré unirme!>>

Pero un sonido lejano le hizo detenerse.
Desde el pasadizo tras la puerta principal,
una marabunta corriendo hacia la sala del trono podía oírse.

El ruido aumentaba en intensidad,
cada vez se oía con más sonoridad.

Y finalmente, un duro golpe se percibió,
seguido de muchos otros de misma fuerza.
En tan solo unos segundos ante ambos el portón cedió.

Tras el, decenas de cucarachas hicieron presencia,
dejando parados tanto al científico, todavía con la mascara quitada,
como a nuestra gaseosa pestilencia.


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