viernes, 17 de febrero de 2017

Poema Alfrediano: Parte XXXIII

(Anteriormente, Alfredo y Grugnig,
la cucaracha, deciden unirse para
acabar con esta oleada de sadismo,
y de paso salvar a la humanidad. Su
plan comienza ahora).

<<TE EXPLICARÉ EL PLAN MIENTRAS AVANCEMOS.
SERÁ SENCILLO, EL ÚNICO PROBLEMA
ES EL RIESGO QUE CORREMOS.

<<NO TE PUEDO DAR MÁS INFORMACIÓN,
¡VAMOS CORTOS DE TIEMPO!
¡CUCARACHAS DE RELEVO PRONTO HARÁN SU APARICIÓN!>>

Mientras decía esto hubo terminado,
y el último caldero
de suciedad fue limpiado.

Se dirigió a Alfredo para explicar
como su dinámica iba a funcionar:

<<SI QUIERES QUE ESTO SE CONSIGA,
DEBES HACERME CASO
EN TODO LO QUE YO TE DIGA.

<<PARA EMPEZAR, DE MIS ALAS NO SALGAS.
NO IMPORTA LO QUE OCURRA,
IGNORA TODO LO QUE OIGAS,

<<PORQUE SI NOS VEN JUNTOS,
A MI ME MATARÁN,
Y A TI TE ENCARCELARÁN
EN CUESTIÓN DE SEGUNDOS.

<<SIGUIENTE, PODRÁS HABLAR,
PERO SI OTRA SE ACERCA,
ALETEARÉ LAS ALAS Y DEBERÁS CALLAR.

<<Y AHORA, VE HACIA MI ESPALDA RÁPIDAMENTE.
NO DIGAS NADA HASTA QUE TE AVISE,
O NOS PILLARÁN, GRÁBATE ESO EN TU MENTE.>>

Alfredo flotó rápidamente.
No le costó acomodarse,
pues en el comedor lo había hecho hasta la saciedad.

Y una vez bien  adentrado, la cucaracha empezó a desplazarse.
Alfredo escuchó sus pasos,
y la puerta a sus espaldas cerrarse.

Intuyó que iban de nuevo hasta el pasillo central,
aquel que conectaba hasta el comedor por la puerta principal.

Quiso plantear alguna cuestión,
pero prefiero ser cauteloso;
no era una apropiada situación.

Se percató entonces de pasos a su alrededor.
Acompañados de un sonido ensordecedor.

De nuevo el chirrido del metal oxidado,
que ya en los viejos carros de antes había escuchado.

Otro gran grupo de bichos,
a punto de sacar nuevas larvas
de sus cálidos nichos.

Como Grugnig había dicho, otro grupo de relevo había llegado,
y con este se habían cruzado.

Por suerte, Alfredo estaba bien refugiado;
ni el mejor ojo le hubiese detectado.

Pasaron de largo la cucaracha y el pedo, silenciosos.
Intentaban no pensar, en vano,
a lo que habían acudido aquellos seres perniciosos.

En unos instantes estaban ante la puerta del comedor.
Al abrirla, sonaron sus oxidadas bisagras,
y a Grugnig se le revolvieron las entrañas.
Iba a cruzar de nuevo aquel lugar, en el que literalmente,
se masticaba el horror,
y una oleada de sadismo flotaba eternamente.

Se abrió ante ambos una monstruosa cacofonía.,
en la que las cucarachas ingenuas,
comían vástagos en los que aún se respiraba la agonía.

Con todo, intentaron esforzarse,
y ante ese océano caníbal
avanzar sin inmutarse.

Con todo, fue un esfuerzo mayor.
Cada trozo masticado, mutilado,
y por mandíbulas de hierro machacado,
evocaba un pasado machado de dolor.

Grugnig a gran lentitud avanzaba,
Con la cabeza gacha, el suelo miraba.

El pedo sabía que en parte era responsable.
Esto le hacía sentirse como una genocida,
un ser psicótico a la par que deleznable.

Alguien más conocía su secreto más oscuro.
Hubiera deseado ser utilizada como relleno
de otro sanguinario muro.

Pero ahora debía ser fuerte.
Había sido causante de algo más
que una sola muerte,

aunque ahora aún podía purgarse.
Con la ayuda del pedo,
su raza podría salvarse,

abrir los ojos y abandonar este camino.
Evitaría muchas más muertes inocentes en el futuro,
¡lograría compensar su pasado de asesina!

No imaginaba como Alfredo la veía.
El pedo, a pesar de todo,
por Grugnig una gran compasión sentía.

Había causado incontables infanticidios,
pero nunca de forma voluntaria,
siempre obligado por una cucaracha rey sectaria,
y sabiendo que si se negase, podía ejecutarla y simular un suicidio.

Su arrepentimiento era sincero,
arriesgaba su vida
para ilustrar a los suyos de un modo certero.

Tras un inacabable recorrido,
mucho más tenso
de lo que ambos hubieran querido,

La entrada al pasillo alcanzaron,
y aquella obscura sala
atrás dejaron.

Estaban en la anterior galería,
la de la doble hilera
con una silueta de cucaracha sombría.

Tras otros minutos más de caminar,
Grugnig le dio permiso para hablar:

<<AHORA EL PASILLO ESTÁ SOLITARIO.
LO QUE QUIERAS PUEDES PREGUNTAR.
¡PERO NO SEAS TEMERARIO!

<<SI NOS DESCUBREN YA SABES QUE PASA...
YO MUERO, Y ESTA PASA A SER TU NUEVA CASA.>>

<<Tan solo quiero saber
que pretendes hacer>>

<<ES MÁS FÁCIL DE LO QUE PUEDAS IMAGINAR,
TE LO VOY A EXPLICAR:

<<EN UNA CERCANA GALERÍA,
HAY UNA FORMACIÓN DE PIEDRA
QUE DEBIÓ SURGIR EN ALGÚN LEJANO DÍA.

<<TIENE EL ASPECTO DE UNA CUCARACHA GIGANTE.
HAY MUCHAS TEORÍAS SOBRE SU ORIGEN,
PERO LO QUE NOS INTERESA ES QUE PARA MUCHAS ES MUY IMPORTANTE...

<<ES TRADICIÓN VENERARLA,
Y CON DEVOCIÓN RESPETARLA.

<<DE HECHO, ES NUESTRA ÚNICA COSTUMBRE ARRAIGADA,
DESDE QUE HUIMOS AQUÍ A LA DESESPERADA.>>

<<¿Y conmigo esto que tiene que ver?
No lo acabo de comprender...>>

<<CUANDO LLEGUEMOS A LA FIGURA,
VERÁS QUE EN SUS OJOS HAY UNAS DIMINUTAS MUESCAS.
ALGUIEN COMO TÚ PODRÁ ATRAVESARLAS CON SOLTURA.

<<POR LO QUE HE COMPROBADO,
LA ESCULTURA ESTÁ HUECA DE LADO A LADO.

<<ESO SIGNIFICA QUE CON TODA SEGURIDAD,
AL ENTRAR TE INTRODUCIRÁS EN UNA OQUEDAD.

<<CUANDO ESTÉS EN EL INTERIOR, ESPERA.
EN CIERTAS HORAS, LAS CUCARACHAS
VIENEN A REZAR CON UNA DEVOCIÓN.


<<LA SALA EN LA QUE ESTARÁS ES MUY GRANDE, ASÍ QUE PREPÁRATE.
SU AFORO ES DE CIENTOS DE NOSOTRAS.
SIEMPRE SE LLENA, CUANDO VEAS A LAS PRIMERAS ESPÉRATE.

<<EN ESE MOMENTO DEBERÁS HABLARLES.>>
<<¿¡Pero cómo?!>> Interrumpió la ventosidad,
<<¿Y qué debo decirles?>>

<<PRESÉNTATE A ELLAS COMO CUCHSTRAL,
LA DIOSA CUCARACHA DEL MUNDO ABISAL.

<<ASÍ ES COMO SE CONOCE A ESA ROCOSA ANOMALÍA...
TAN SOLO UN TROZO DE PIEDRA INANIMADO,
AUNQUE POR TODAS OVACIONADO.
SI VEN QUE TAL TROZO HABLA, LO CREERÁN MÁS QUE CUALQUIER PROFECÍA.>>

<<¿Y como se supone que me podré expresar?
¿Me verán e intentarán atacar?>>

<<NO, YA QUE AL ESTAR OCULTO,
NO TE VERÁN A TI,
CREERÁN QUE LA VOZ SALE DEL MONUMENTO DE CULTO.

<<INTENTA HABLAR CON LA VOZ AGRAVADA,
PARA QUE A LA NUESTRA SEA MÁS ASEMEJADA.>>

<<Por último, ¿qué debo decirles?
¿como puedo convencerles?>>

<<HÁBLALES DE LA FARSA EN LA QUE VIVIMOS.
COMO CON LAS NUESTRAS LAS PAREDES RELLENAMOS,
Y EN VANO COMO MOSCAS MORIMOS.

<<HABLA SOBRE LA REAL FALSEDAD,
DE COMO NOS OBLIGAN
A APALEAR A NUESTROS HIJOS HASTA LA SACIEDAD.

<<PARA PONER LA GUINDA AL PASTEL,
DILES QUE ENTREN EN LA SALA,
EN LA QUE TRITURAMOS A LOS NUESTROS SIN CUARTEL.

<<VERÁN EN ELLA DESPENSAS,
ABARROTADAS DE CADÁVERES A EXPENSAS.

<<HÁBLALES DE LA SALA EN LA QUE TE ENCERRARON,
Y SOBRE LO VIVOS QUE ESTABAN LOS CUERPOS
CUANDO CON ELLOS LA ALZARON.

<<TE OBEDECERÁN CON TODA SEGURIDAD,
PUESTO QUE CREERÁN QUE LES HABLA
LA MÁS DIVINA AUTORIDAD.>>

<<Suena bien planteado...
pero cuando el caos se haya desatado...

<<¿Cómo podré escapar?>>
Pero apenas acabada la pregunta,
las alas de Grugnig se pusieron a zumbar.

Alfredo decidió callar,
presto ahora a escuchar.

Unos pasos se percibieron detrás.
Eran dos cucarachas centinela,
cuyo trabajo era patrullar sin más.

Se quedaron mirando a Grugnig unos instantes.
La moral de pedo y bicho estaba a unos límites acuciantes.

Casi fue un alivio cuando aquella pausa acabó.
Aunque lo que vino después,
ninguno de nuestros amigos en mucho tiempo lo olvidó.

Con una poderosa orden, a la cucaracha hicieron parar:
<<DETENTE, ¡TE DEBEMOS INSPECCIONAR!>>

Grugnig se quedó completamente parado.
Quería correr, huir lejos,
volar hasta el lugar más lejano allí excavado.

Pero le pudo el pánico;
jamás pensó que temería a las suyas
como al más monstruoso ser satánico.

Antes de que reaccionara,
ambas le rodearon.
Ya no había forma de que escapara.

(Y fin, ¡Aquí acaba la parte XXXIII! Menuda
situación les aguarda a estos dos... por cierto,
no soy muy fan de hacer spoilers (es broma,
me encanta, no lo hago solo por no joder), pero
hay muchos personajes que han ido y venido en
la historia muy poco tiempo. Algunos ni 200 versos.
Alguno de estos personajes podría volver a aparecer.
No pongáis esa cara de decepción. Es muy probable
que ni remotamente imaginéis de quien hablo.
O que lo imaginéis y os equivoquéis. O que acert...
bueno, ya véis por donde voy. Pronto la parte XXXIV,
ya la tengo escrita a mano de hecho, ahora queda pasarla
a ordenata, cosa que me da un inmensamente mayor
pateo. Hasta luego, pedorros.
P.D.: Realmente lo siento por este tiempo de inactividad.
Ninguna excusa o motivo personal puede justificar esto.
Procuraría que no volviese a pasar, pero hasta entro de
tres meses quien sabe cuantas veces más puede pasar esto...
realmente lo siento. Ahora sí, hasta luego (intentaré que pronto),
pedorros).

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