sábado, 29 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte X

(Alfredo inicia una expedicion por la
inmensa pradera en busca de humanos.
Tras semanas de exploración se rinde,
y vuelve al punto de partida. Al tumbarse
bajo el único gran árbol de allí, encuentra
a los humanos)

Se trataba de una media docena de personas,
y probablemente llevaban ahí subidos semanas.

Quiso Alfredo acercarse,
ignorando que iban a asustarse.

<<¡Atrás, sucia monstruosidad!>>
Dijo quien parecía líder de esta comunidad.

A lo que nuestro Alfredo responde:
 <<¡Esa definición no me corresponde!

<<Yo no soy ninguna abominación,
amén de mi física afección...

<<LLevaba meses buscando,
y al final en este viejo árbol
os he acabado encontrando...>>

Dijo otro: <<Si hacemos caso, en el momento de bajar,
con nuestros cuerpos se va a alimentar!>>

A Alfredo, tras tantas aventuras,
esto no le iba a desanimar;
su emoción decidió calmar,
o no conseguiría nada a estas alturas.

Preguntó: <<¿Como habéis llegado a esta posición?
¿Recordáis haber escuchado una gran explosión?

<<No perdéis nada por contestarme,
de vuestro testimonio no puedo beneficiarme>>

En la copa de ese inmenso vestigio de vegetación,
se escuchaban murmullos sin interrupción.

Finalmente, se escuchó de nuevo la misma voz de antes,
cuya voz imponía aunque fuera por unos instantes:

<<Antaño, el mundo era fuego y muerte,
y nos escondíamos bajo tierra para protegernos.
íbamos muriendo lentamente, pero finalmente tuvimos suerte...

<<Los dioses tuvieron con nosotros clemencia,
y nos libraron de la decadencia...

<<Recuerdo una violenta sacudida,
fuego, lava y tierra en estampida.

<<A mis brazos muchos de los nuestros murieron,
y solo unos pocos sobrevivieron.

<<En el agujero en el que estábamos hacinados,
se mostró un rayo de luz que nos dejó cegados.

<<Más cuando nos asomamos al exterior,
¡Menuda la sorpresa posterior!

<<A nuestro lado flores, plantas,
y muchas variadas yerbas.

<<Nos dejamos llevar por la felicidad y alegría,
¡fue tal y como indicaba nuestra profecía!

<<Pero al poco tiempo descubrimos,
que este sitio es peor que de donde huimos...

<<Bestias salvajes nos diezmaron,
los cadáveres de los nuestros devoraron.

<<Al final sobre esta enorme secuoya,
nos refugiamos los pocos que quedamos,
al menos este lugar cualquier inclemencia apoya...>>

(Se escuchó un sollozo sincero,
recordando a los caídos,
en este mundo perecedero)

<<¡Y no nos dejaremos morir!
¡Al menos no sin resistir!>>

Alfredo tan bonachón que era dijo con todo candor:
<<Pues sea como sea... ¡Me ganaré vuestro candor!>>

(Increíble pasaje, el primer contacto de
Alfredo con los asustadizos supervivientes...
¡Oh! lo siento, me encanta elogiar esta obra.
No debería ser tan presumido... En la parte
once, veremos como Alfredo intenta ganarse
la amistad de estos humanos. Recordemos que
hasta ahora todos le han temido... ¡Proximamente más!

viernes, 28 de octubre de 2016

Poema Alfediano: Parte IX

(Anteriormente, Alfredo reposa
durante meses tras el estrés
pasado durante milenios. Al despertarse,
goza de vivir en un nuevo mundo,
aunque de repente se percata de que
no ha visto todavía ningún animal.
Ahora partirá en su búsqueda,
seguro de su existencia).

Comenzó Alfredo a vagar por las elevaciones
de verde tierra y abundantes flores.

Mientras buscaba, entre las yerbas vió algún insecto:
<<Al menos sé que quedan animales en este mundo infecto>>.

Así llamaba a este nuevo paraíso,
pues el dejar al mundo sin humanos
jamás de los jamases quiso.

Habría mil veces preferido,
el hecho de haberse suicidado,
antes de al hombre haber extinguido.

Más a cada hora que se sucedía,
su esperanza se desvanecía.

Hasta bien entrada la noche,
siguió explorando a trote y moche.

A sus alrededores encontraba especies de toda rama:
conejos, comadrejas e incluso algún perezoso lirón,
que se desplazaba taciturno por una rama.

La naturaleza en breve tiempo por el mundo ya se replicaba,
y Alfredo, aunque concentrado en buscar, se preguntaba:

<<Es increíble... ¿Que clase de magia puede hacer,
que en menos de una semana, los animales vuelvan a aparecer?>>

Alfredo no determinaría hasta mucho más tarde,
el mucho tiempo que había pasado durmiendo,
esbozando una sonrisa entre el alivio y el alarde
soñando con peripecias que había estado viviendo.

Estos pensamientos no apaciguaron su frustración,
aunque también impulsaron mucho su motivación.

La furia comenzó a consumirle como jamás le había pasado:
sufría arrebatos, rabietas y pasaba tiempo encolerizado,
cuando creía en vano que un humano había encontrado.

Más de una vez la violencia de sus gases hubiera empleado,
pero Alfredo era un ente muy civilizado,
y demasiadas muertes por su cabeza le habían atormentado.

Creía ver movimiento en las hierbas más altas,
y se encontraba un animal similar a un gamo,
ocupado en apartar de su presa las moscas molestas.

Comenzó también a encontrar alguna nueva especie animal,
evolucionada en los tiempos de catástrofe natural.

Aunque estas bestias eran fascinantes,
(y ya hablaremos de ellas más en el futuro)
a Alfredo parecíanle ahora irrelevantes,
y seguía centrado en su tarea con un esfuerzo muy puro.

Tras semanas y semanas
de búsquedas desesperadas,

Alfredo estaba totalmente destrozado.
Volvió, amen de la gran impotencia,
al lugar en el que había aparecido,
ahora que ya había perdido la paciencia.

Finalmente distinguió el árbol gigante,
único que había visto en esta infinita explanada
compuesta de hierba exuberante.

Quiso tumbarse bajo este a reposar,
y debido a su bajísima moral,
también durante horas a llorar.

Escuchó una vez bajo el tronco,
un ruido fuerte y brusco.

El mismo que hace una ramificación,
cuando es aplastada por un pisotón.

Alfredo tardó un rato bastante largo
en mirar hacia la parte superior,
y su corazón le latía con vigor,
más ya no tenía ningún pensamiento amargo.

Consiguió mirar hacia arriba al final,
y cuando lo hizo, se le dibujó en la cara,
una sonrisa francamente paternal.

Su búsqueda por fin había finalizado:
A los humanos había encontrado,
en un lugar que había obviado.

(Como podéis ver, al menos en este capítulo
no os dejo con tanta intriga, y ya sabemos que
le ha pasado a Alfredo. ¿O tal vez esto da pie a más
intriga? ¿Los humanos ya saben de Alfredo y se
habían ocultado a propósito? Milagro aún así, ya que
Alfredo no se esperaba para nada esto... Jo, me estoy
volviendo igual de poético en estas partes de desenlace.
En la parte X, gran número, veremos como maneja la
situación. Como dicen en Italia... err... ¿Sayonara?)


Poema Alfrediano: Parte VIII

(Tras la poderosa explosión,
la máquina se destruye, y toda la
sala se queda sumida en la oscuridad.
Alfredo ha conseguido filtrarse entre
los escombros, llegando hasta la superfície).

Un enorme manto azul cian se extendía
más allá de donde su debilitada vista veía.

En el horizonte, la coloración se tornaba anaranjada,
se trataba del sol, que por primera vez en milenios,
se mostraba sobre esta tierra arrasada.

<<Es el primer amanecer...>> -Meditó el cuesco-
<<...Hoy comienza una nueva era en este mundo dantesco...>>

Salió enteramente de las profundidades su cuerpo gaseoso,
alejándose definitivamente del mundo subterraneo y horroroso.

Pero a pesar de su regocijo,
se quedó inmóvil cual botijo.

Y es que Alfredo muchas aventuras había vivido;
 y durante más de mil años su ritmo
no había interrumpido.

Hallábase totalmente agotado,
y antes de darse cuenta,
sobre el suelo de césped se había derrumbado.

<<Con una pequeña y breve siesta
conseguiré amueblar mi tiesta...>>

Y así, Alfredo comenzó su larga y onírica experiencia;
tal era su cansancio, que muchos años duraría su ausencia...

Tuvo tiempo para soñar muchas cosas, bajo ese cielo azul,
pues el tiempo que descansó en el lecho
no lo podría dormir ni el humano más gandul.

Soñó con el hombre del cuchillo azulado,
la máquina que había implosionado,

con la rana que mucho antes le traicionó,
(aunque nunca supo que poco después,
al caerse por un barranco se desnucó),

E incluso con aquel científico anciano,
que le aseguró que algún día sería humano.

El tiempo de su entorno fue pasando,
hasta que finalmente, acabó despertando.

Tuvo un sueño muy cómodo,
(como el suelo estaba cubierto de hierba,
no hubiera podido ser de otro modo)

Tras décadas de sueño reparador,
se despertó en todo su esplendor,
así como el paisaje de su alrededor.

Le dió tiempo a visualizar,
todo lo que antes su dañada visión
le impedía observar.

Se encontraba en una inmensa pradera,
en la que parecía que siempre fuera primavera.

Algunas nubes el cielo salpicaban,
a gigantescos trozos de algodon se asemejaban.

El suelo quedaba recubierto de hierba verde,
extendiéndose más allá de donde el horizonte se pierde.

A un lado, un pequeño riachuelo,
de aguas cristalinas que reflejaban
el mismísimo cielo.

Le sorprendió la enorme falta de árboles,
arbustos, o siquiera silvestres coles.

Solo un enorme abeto se erigía,
en una pequeña elevación que allí había.

Sin embargo, no le dió demasiada importancia,
ya que ahora vivía en un mundo hacía el que sentía
más apego y mucha menos discrepancia.

Aunque Alfredo durante su larga vida lo tendría muy presente,
ya rastro no había de fuego, miseria y volcanes con lava fluente.

Todo esto para siempre había terminado,
y como volvió a repetirse el pedo,
una nueva era había comenzado.

Su enorme regocijo y alegría
duraron el resto del día.

Finalmente, se convenció del fin de la destrucción,
y se aseguró de que no soñaba esto, y vivía en realidad,
en un mundo de muerte y perdición.

Fue entonces reparó en la falta de vida animal.
Los sonidos habituales de las bestias,
ahora eran sustituidos por un silencio sepulcral.

Aunque al principio sentíase algo preocupado,
esta contrariedad no le dejó desmoralizado.

Pensó para sus gaseosos adentros:
<<Humanos, os encontraré,
¡aunque sea con mis ultimos alientos!>>

Convencido de que finalmente,
este problema se iba a solucionar,
decidió aguantar (aunque ansiosamente)
hasta la mañana siguiente para comenzar a explorar.

Esa noche se hizo larga de forma desmesurada,
puesto que Alfredo no pudo echar ni una cabezada.

(Tras seis meses únicamente sobando,
era incapaz de estar un rato sesteando).

Así que esperó, esperó y esperó...
y cuando pensaba que se iba a desquiciar,
la mañana finalmente lo sorprendió.
Su búsqueda ahora iba a comenzar.

(Jope, impacientes por la nueva
parte, ¿eh? se llama suspense.
Dejar algo suspendido en el punto
de intriga durante tiempo indefinido...
sumamente malévolo. De todas formas intentaré
no hacer esperar mucho, y pronto tendremos aquí
la novena parte. Au revua!)


miércoles, 26 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte VII

(Tras atravesar el minúsculo camino,
Alfredo llega a la sala en la que
supuestamente comenzará la
restauración del mundo. Aún no sabe
que pinta ahí, ya que el alma de la
máquina ha empezado a bramar de golpe).

Mientras la poderosa voz calaba,
la habitación súbitamente se iluminaba.

De repente, Alfredo descubrió un escenario aterrador:
Engranajes, palancas, luces parpadeantes, algún repetidor.

Mecanismos, cables, bujías y bielas,
una gigantesca vorágine de piezas,

que recubrían suelo, paredes y techo,
desde la parte más alta hasta el lecho.

Todas estas piezas en funcionamiento,
emitiendo ruidos y más de un aspaviento.

Un sonido ensordecedor enloquecía a nuestro protagonista,
y entonces, sonó la estruendosa voz, para nada vitalista:

<<¡DETECTADO MÁGICO ENTE DE METANO!
¡PROCEDENCIA DEL SAGRADO ANO!>>

<<¿Se refiere a mi?¿Qué es eso de sagrado?
Alfredo reparó en que a su creador jamás lo había avistado.

Pero ahora no podía pensar en estas cosas,
volvían a oirse más palabras estruendosas:

<<CONFIRMADO: ENTE DE METANO ES EL ELEGIDO.
COMIENZA PROCESO MUNDO RESURGIDO.>>

Tras esto, las luces comenzaron a parpadear por toda la habitación,
mientras una serie de pitidos comenzaron a sonar con total acentuación.

<<Te echare de menos, oh gran maquinaria.>>
 Consiguió mascullar el pedo entre toda esa parafernalia.

Entonces, comenzaron los mútiples temblores.
Los muros quebraron tras algunos estertores.

El techo se derrumbó y las luces se fueron apagando
a medida que los seismos iban aumentando.

Un último grito salió de la nada: <<¡HASTA SIEMPRE ALFREDO!>>
Pero quedó totalmente ahogado cuando se derrumbó todo el roquedo.

La tierra hervía, crepitaba, maldecía y explotaba,
Alfredo sentía pánico, y como podía se parapetaba.

En ese momento, llegó la gran explosión.
Un estallido monumental hizo su aparición.

De repente, Alfredo solo podía oír un agudo pitido,
y a su alrededor, el tiempo parecía haberse detenido.

Una luz blanca comenzó a propagarse por todas partes,
y cegadora, cubrió de un destello toda el área visible.

Nuestro pedo, durante un tiempo inmedible,
quedo cegado por ese destello ininteligible,

mientras el pitido, agudo pero persistente
le consumía su cabeza absente.

Finalmente, cesó la cegadora aglomeración lumínica,
cambiando al color opuesto en la escala cromática.

Así es, llegó de nuevo la obscuridad,
sembrando su manto negro sin piedad.

Solo entonces Alfredo se atrevió siquiera a flotar,
estaba tan tenso que una chispa le hubiera podido inflamar.

Pero en su alrededor no se podía ver nada,
y parece ser que la estructura se encontraba derrumbada.

Percibió entonces que las maquinarias de antes ya no existían,
solo escombros y oscuridad la sustituirían.

Alfredo se despidió entonces de la voz, aunque ya no le oía:
<<Adios, jamás creí que alguien mi aspecto aceptaría.>>

Y con gran pena, aunque también con suma ansiedad,
se filtró entre las piedras, ascendiendo al exterior con curiosidad.

¿Como sería ahora el nuevo planeta?
¿Quedarían humanos tras esta gigantesca pataleta?

¿Y si tal vez todo esto solo era una alucinación?
Ya había sufrido de eso, no podía evitar pensar en una gran visión.

Decidió dejar de hacerse preguntas raras,
y continuar su ascenso hasta superfícies más claras.

Ahora la vuelta era mucho más rápida, pues era vertical,
y no seguía un largo y oscuro sendero con un afán radical.

Un tiempo después, entre las rocas, creyó Alfredo ver algo,
se dijo <<Ahora mismo de aquí sobresalgo>>.

Un punto minúsculo de luz se entrevía,
y Alfredo con cada vez más ganas subía.

Tras cruzar unas enorme roca que bloqueó ese pequeño punto,
el cuesco sufrió una impresión mayor que todas las anteriores en conjunto.

El punto de luz, ahora reconocible,
era totalmente distinguible.

Alfredo, aún estando casi cegado por la oscuridad,
pudo distinguirlo con facilidad.

Un color que desde milenios atrás no había percibido,
danzaba ahora ante sus ojos, fugaz como un resoplido.

(Córcholis con nuestro héroe de metano...
acaba de llegar al exterior. Como soy
un poco aguafiestas, hasta la próxima parte
nada de nada... ahí os quedáis con la intriga,
y nos vemos en la parte octava.)

Poema Alfrediano: Parte VI

(Alfredo obedece a esa voz,
que asegura conocer un sistema para
salvar la tierra. Seguro de que
esta vez no es una alucinación,
se mete en un agujero para llegar
hasta la máquina que revertirá
el mundo entero a la normalidad)

Una vez dentro de aquel agujero siniestro,
Alfredo no sufrió un final funesto,

y al contrario de lo que temía,
la voz no había tramado una villanía.

Un estrechísimo pasillo se abría,
Alfredo con curiosidad lo seguía.

Mientras por esa grieta avanzaba,
una pregunta le atormentaba:

<<¿Y quien se esconde detrás de esa profunda voz,
cuyas palabras rasgan los oídos como una hoz?>>

La respuesta dejó a nuestro amigo totalmente confundido:
<<Yo soy el espíritu de esa máquina hacía la que has ido.

<<Los Chusos desafiaron la mística magia divina,
puesto que me realizaron con una magnificencia supina.

<<Fuí creado con una perfección tal,
que adquirí una habilidad sin igual,

<<desarrollar mi propia consciencia,
contradiciendo los limites de la ciencia.

<<Es muy probable que esto enfureciera a algun dios supremo,
puesto que un mortal que crea vida es algo blasfemo.>>

Mientras por el camino se movía,
Alfredo conversaba con su guía

<<¿Y que será de ti misterioso aparato,
cuando llegue a tu interior en un rato?>>

Contestó con unaperturbadora naturalidad:
<<Simplemente, moriré para toda la eternidad.>>

Alfredo entonces se detuvo en seco:
<<¡Pues no pienso seguir avanzando por este hueco!

<<Ya desde mi nacimiento acabé con más de una vida,
de pobres gentes que no sabían de mi gas pesticida...

<<También una rana me tendió una artimaña,
y asfixié a un genio durmiente a con muy mala saña.

<<Y por no hablar de aquel pobre hombre,
el Chuso que antes de apuñalarse perduró mi nombre.

<<He matado y por mi culpa ha muerto bastante gente,
y no quiero que desaparezca otra alma inocente.>>

La voz dijo a todo esto, serena:
<<Por mi no sientas pena...

<<Soy una máquina programada para morir,
así que estoy preparada, lo he tenido que asumir.

<<Además, tu no eres ningún tipo de asesino.
No tienes culpa de que se acercase a ti ningún cretino,

<<Solo mataste una vez de forma directa,
y fue por culpa de esa rana infecta.>>

<<Y en cuanto a lo del último de la secta Chuso...
¿no crees que si te revivió, fue para que des a tu vida un buen uso?

<<No te averguences de tu condición, Alfredo,
seguro que algún día todos te aceptarán como pedo>>

Alfredo valoró realmente estas palabras,
nunca nadie le había animado de esas formas:

Siguió avanzando, confuso, apesadumbrado,
pero al mismo tiempo alegre y motivado.

Finalmente, llegó hasta una parte de medidas aún más enanas.
El tiempo se le hacía eterno, como si se tratase de semanas.

Finalmente, el espacio a su alrededor se agrandó.
El pasadizo había terminado, por lo que notó.

<<¡Ya está! por fin has llegado
al místico lugar indicado>>

Alfredo no podía ver nada,
la oscuridad tenía la sala ocultada:

<<¿Es ahora cuando comenzara la gran restauración?>>
El pedo escuchaba su propio eco en la habitación.

<<Aún quedan algunos minutos, amigo.
¿Tienes algo más que hablar conmigo?>>

<<Y cuando el planeta entero se se suma en esa ola de cataclismos,
¿moriran los seres vivos que quedan, entre terremotos y abismos?>>

<<Es duro admitirlo, pero así será,
aunque más de uno quedará>>

<<Las especies que han sobrevivido en esta tierra ardiente tantos siglos,
conseguirán aguantar este accidente y los consecuentes suplicios>>

<<¿Entre ellos crees que estará el humano?
Me siento muy unido a esa especie de antemano>>

<<Pues lo más seguro, mi querido ser de metano...>>
La máquina se silenció, solo el eco quedaba en ese lugar profano.

A los instantes, una voz desgarradora,
atemorizante y completamente aterradora

Con una fuerza inusual comenzó a bramar:
<<¡ALERTA!¡PROTOCOLO DE RECUPERACIÓN VA A COMENZAR!>>

(Guao, parece que Alfredo
no ha conseguido aclarar todas
sus dudas... aún. Pero eso no importa
ahora. ¡En la séptima entrega de esta
mítica epopeya, Alfredo probablemente presencie
la escena más mítica de su milenaria vida.
Vosotros también podréis en breves... ¡Of güa!)

martes, 25 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte V

(Alfredo ha descendido por los infiernos,
y ha seguido descendiendo por el largo y angosto
túnel. Cuando finalmente no puede más,
y los recuerdos se difuminan en su mente,
una voz hace que se quede helado
[helado, siendo de gas por qué no]. Así
comienza la quinta parte del poema).

<<Te esperábamos, noble Alfredo,
tu, valeroso y mítico pedo>>.

¿Sería otra astuta y maquiavélica argucia
que le preparaba su mente sucia?

No, no podía tratarse de la misma voz que las de antes,
esta jamás la había escuchado antes...

<<¿Q-Quien me ha dicho eso?>>
Preguntó, por el terror opreso.

<<Eso no importa ahora, gran ente gaseoso,
por fin viene con nosotros el héroe ventoso...

<<sé que ahora mismo tienes la mente más confundida,
y tu percepción de la realidad está totalmente hundida,

<<más tu ánimo no debe flaquear,
más adelante, tus dudas podrás aclarar>>

Alfredo decidió hacer caso a la voz siniestra,
y decidió de la obediencia hacer muestra:

<<Te haré caso, ser poderoso,
porque este mundo ahora es asqueroso,

<<solo dime que debo hacer,
y con que finalidad debo obedecer>>

Al instante, tuvo su respuesta:
<<es algo que mucho no cuesta...

<<Verás, el mundo en el que vives cada vez va a peor,
y la civilización hace mucho que dio su último estertor.

<<La irresponsable humanidad,
contaminó con total impunidad...

<<Finalmente, y tras muchos siglos,
de los humanos solo quedan vestigios,

<<Pero este no es el destino que desean unos entes oscuros,
hablo, claramente, de la secta de los Chusos...>>

Una luz se iluminó en la mente del  confuso cuesco,
consiguiendo usar la memoria, a pesar de que su cerebro no estaba muy fresco:

<<¡Espera un momento, gran vozarrón!
¡Eso lo he oído antes, y no como alucinación!>>

Así, Alfredo relató su encuentro con ese desgraciado,
que tiempo atrás le había resucitado.

La voz escuchó pacientemente,
y bramó finalmente:

<<Entonces... ¡la leyenda era cierta!
¡La esperanza aún no está muerta!

<<Todo es cierto, te encontraste al último descendiente,
aunque el fin de esa secta era evidente...

<<Los chusos consiguieron burlar las leyes de la naturaleza,
creando un enorme mecanismo en el que se dejaron la cabeza.

<<Una complejísima máquina, capaz de revertir cualquier desastre humano,
y de volver a este planeta, a un estadio más temprano>>

Contestó Alfredo: <<Y por lo que respecta...
¿a mi eso como me afecta?>>

<<Si un ente cualquiera se mete dentro,
los mecanismos acudirán a su encuentro.

<<Una poderosísima sacudida hara presencia
y la tierra se transformará hasta perder toda su esencia,

<<y tan solo unos instantes mas tarde,
de un mundo como el anterior podrás hacer alarde.

<<Lo que harás es muy sencillo,
¿ves en la pared ese diminuto agujerillo?>>

La ventosidad reparó entonces en un diminuto agujero,
en el que nunca habría reparado ni poniendo todo su esmero.

<<Debes introducir por ahí tu cuerpo gaseoso,
para acabar con el estado del planeta tan horroroso>>

Nuestro Alfredo sintió una súbita conmoción,
pues hacer esto le causaba aversión.

Más llegó a una conclusión tras pensarselo unos instantes:
La historia, nunca la escriben los cobardes.

<<Está bien, entraré ahí dentro -dijo-
porque el bien de la tierra yo exijo>>

Se introdujo entonces en esa pequeña muesca,
sintiendo para si mismo que era una zona diablesca.

(Wow, ¿qué sucederá con el noble pedo?
¿Quien o que es esa voz? ¿[Pregunta aquí]?
Resolveremos todas estas dudas en la sexta
parte de nuestra mítica aventura).


domingo, 9 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte IV

(Alfredo ha sido congelado en una helada durante
dos milenios, hasta que el hielo ha sido derretido.
La tierra es ahora un auténtico infierno. No obstante,
debido a las altas temperaturas, Alfredo es desintegrado.
Tras un tiempo indefinido, un misterioso hombrecillo lo
revive. Le habla sobre una misteriosa secta, y un sistema
para devolver el mundo al estado normal. A continuación,
se suicida. Alfredo está solo. ¿Qué hará ahora en este mundo
tan horrible? Ahora lo veremos)

Alfredo decidió hacer caso a ese pobre desgraciado,
que por el se había apuñalado y sacrificado.

Vagó durante décadas como un fantasma,
un ser sin cuerpo ni alma hecho solamente de plasma.

Viajó y viajó, en un mundo sin vida, sin humanos,
se sentía igual que cuando estuvo en el mundo de los muertos.

Pasaron décadas, y curiosamente se olvidó
de que no quería ser un pedo, no lo recordó.

De hecho probablemente se olvidó incluso de lo que era.
No había rastros de sociedad, nada quedaría en un ambiente que siempre ardiera.

Pero la soledad absoluta no sienta bien a nadie,
y si es eterna, como en este caso, es una barbarie.

Alfredo comenzó a sentir paranoias,
la cabeza le fallaba sentía falsas fobias.

Se preguntaba: <<¿Me estaré volviendo loco?>>
Y una voz en su interior respondía: <<Se te ha ido el coco...>>

Alfredo se sobresaltó: <<¿¡Quién me ha hablado?!>>
Y esa voz:<<Tu mente ha enfermado... estas perdido...>>

Era todo producto de su imaginación,
pero Alfredo se encontraba en total tensión.

<<Vamos Alfredo, entra en pánico,
serás un alma en pena en este mundo tiránico...>>

Entonces enloqueció totalmente.
Buscó un lugar donde esconderse desesperadamente.

Pero todo era llano, sin escondrijos,
no tenía el más mínimo cobijo.

Solo un pequeño e insignificante agujero.
¡Un momento! Se metió en ese subterráneo sendero.

No podemos juzgar tal acción,
nuestro amigo sufría enajenación.

Así, una vez dentro de esta siniestra cavidad,
siguió avanzando, acosado por esa voz de la maldad.

<<¡Sigue huyendo, escapa, esfúmate, cobarde,
pero ahora ya es demasiado tarde!

<<El mundo ya ha sido totalmente carbonizado,
y tu final ya lo deberías haber acatado...>>

Pero cuanto más avanzaba Alfredo,
más se libraba de ese enredo.

Las siniestras amenazas y maldiciones,
cada vez se oían con intensidades menores.

Cuando ya ni siquiera se podía vislumbrar la entrada,
ni el cielo fogoso y anaranjado que desde esta se mostraba,

las voces, cada vez más menguantes,
abandonaron su cabeza, dejándola como antes.

<<Algún día volveremos, ventosidad,
y te enloqueceremos sin piedad>>

Sin tiempo a poder recuperarse de este trauma,
Alfredo tiene la mente hecha espuma.

Entonces, la razón le volvió de repente,
y se puso a plantearse preguntas como un torrente:

<<¿Como he llegado aquí, donde estoy,
y ahora, a dónde narices voy?>>

A pesar de que la imperiosa duda le carcomía,
descendió más allá de donde la cordura le decía

Estaba desorientado, no podemos negarlo,
pero aún así asombrado, también debemos mentarlo.

Y así, siguió bajando y bajando, creyéndose Dante,
cruzó el mismísmo infierno tan campante.

Pasaban por sus ojos centenares de diablos,
todos ellos profiriendo vulgares vocablos.

En su descenso cosas horribles pudo presenciar,
torturas infernales que le hicieron titubear.

Ante su asustada mirada,
una infinidad de almas quemada.

Asesinos, ladrones, estafadores e indeseables,
más también incomprendidos, necios y soñadores.

Gente malvada, pero también seres inocentes,
eran condenados de maneras indecentes.

¿A caso al maravilloso cielo solo accede el más santo?
El responsable de esto seguro que tenía un corazón de amianto.

¿O tal vez, todos estamos condenados a pasar los días
en un infierno, torturado por criaturas impías?

Alfredo nunca comprendió una cosa,
si el murió, ¿por qué no pasó por esa zona horrorosa?

Decidió que ya resolvería más adelante todos estos enigmas,
se despidió de las pobres almas, mientras con hierro les abrían estigmas.

Mientras cruzaba la última parte del inframundo,
creyó distinguir un rostro conocido de semblante iracundo.

Pero algo le dijo que era mejor no acudir,
y en su largo viaje de nuevo persistir.

Ahora su único fin era llegar hasta el final de ese túnel,
y por eso seguía bajando en tropel.

Siguió bajando por ese tortuoso abismo,
con un inmesurable estoicismo.

Seguía enontrando sucesos sobrenaturales,
entes místicos y lugares sobrecogedores.

Y sin embargo, apenas se digno a observar,
pasando de largo sin titubear.

El tiempo seguía pasando a velocidades inciertas,
nuestro Alfredo no era consciente de estas.

¿Lustros, décadas, tal vez siglos?
Nuestro héroe parecía eludirlos.

Sin embargo, a medida que iba bajando,
un pensamiento le iba atormentando:

<<¿Así me dictaba acabar el destino?
Vagando hasta el fin de la eternidad por este camino?

<<¿Qué hay de todos esos lugares maravillosos,
qué razón de ser tienen, viviendo un fin tan tedioso?>>

Estos tormentos le acompañaron cada vez en mayor medida.
Hasta que finalmente, se planteó por primera vez volver a la salida.

Muy seguramente ya llevaría vagando más de un milenio,
todo para nada, tan solo para volver al exterior primigenio.

Dejó de avanzar, cosa que no había hecho en todo ese tiempo,
para regresar otra vez de esa especie de subterráneo firmamento.

Una voz cavernosa y penetrante,
le hizo estremecerse totalmente.

(¿y esa voz? ¿Quién podría ser? Alfredo no
tiene claro nada. ¿Qué le dirá? ¿Habrá servido
de algo toda esta travesía? No se por qué hago
todas estas preguntas, si yo ya lo sé. En la V parte
lo sabréis vosotros)

sábado, 8 de octubre de 2016

Poema Alfrediano: Parte III

(Anteriormente, Alfredo es engañado por el sapo, y sigue
su camino a la busqueda de un cuerpo. Se encuentra con
un científico, que tampoco tiene ningún remedio para
su condición de pedo. Así, nuestro amigo sigue su aventura)

Alfredo no perdió la esperanza, le deseó suerte al hombre,
y continuó la búsqueda de un remedio contra su hecatombe.

Siguió vagando a lo largo y ancho de este mundo,
preservó su entusiasmo, no se detuvo ni un segundo.

Al fin y al cabo, siempre se puede aguardar,
los pedos no mueren, siempre estarán ahí para apestar...

En esas llegó hasta zonas frías de lo alto del globo,
zonas áridas, en las que no se veía ni a un triste lobo.

El pedo pensó: <<Dios mío, si no me largo pronto,
me quedaré congelado en el hielo como un tonto>>.

Pero era demasiado tarde, una tormenta de nieve,
le dejó congelado y atrapado en el relieve.

Ahora pensareis: <<Que caca, ¿Así acaba este relato?>>
Pues no, listos, aún continúa este cuento barato.

Pasaron décadas, e incluso siglos,
pero pasados dos milenios, algo cambió.

La humanidad, que es una irresponsable,
cuidó del planeta de manera abominable.

Finalmente, el calentamiento global,
castigó a la gente por su conducta banal.

Desapareció la maravillosa capa de ozono,
las temperaturas hicieron que ardiera hasta el abono.

Los océanos se fueron a criar la malva,
erupciones volcánicas emergieron a mansalva...

La tierra se convirtió en un verdadero infierno,
casi ningún humano sobrevivió a este averno.

Solo una región del mundo aguantó esta destrucción.
En la gélida zona del norte, Alfredo encontró su salvación.

Pues era tan fría y estaba tan helada,
que la sensación de calor fue paliada.

Aún así, el hielo se derritió ligeramente,
permitiendo a Alfredo descongelarse rápidamente.

Dijo: <<Este sitio era distinto hace un momento,
lo juraría por todo el firmamento>>.

Y se llevó una sorpresa al acercarse a la frontera del helado territorio:
<<¿Cómo? ¡En un instante, esto ha pasado a ser un infierno notorio!>>

Resulta que Alfredo no fue consciente del tiempo pasado,
puesto que durante dos milenios sufrió criogenizado.

Entonces se encontró una dificultad  mucho mayor:
<<¿Como voy a salir de esta zona si fuera hace tanto calor?>>

Y es que los pedos no son del todo inmortales,
en contacto con el fuego, son inflamables...

Entonces pensó: ¿Y por qué no arriesgarme?
No tengo nada de lo que arrepentirme...

Y así, salió de la parte del planeta estable,
para meterse en una zona indeseable.

<<¡Cuanto calor hace, Dios mío!>>
Decía, a pesar de avanzar con brío.

De repente, empezó a sentirse menos pesado.
Iba mucho más ligero, más aligerado.

Se le ocurrió mirar hacia el suelo sobre el que flotaba,
se encontró con una catástrofe que no imaginaba.

¡Estaba derritiéndose por momentos!
Dijo:<<¡El mundo no tiene sentimientos!

<<¿Por qué me pasa esto a mi, a una pobre ventosidad,
que el único mal que ha hecho, es nacer en una mala sociedad?>>

Finalmente se derritió al completo,
fundido desde los pies hasta el careto.

No podía hablar ya, ni siquiera moverse,
ni ver, ni escuchar y solo podía preguntarse:

<<¿Así que es esto estar muerto?
¿No hay paraíso, nada es cierto?

<<No siento mi cuerpo, no puedo mirar,
ni siquiera siento mi voz, no puedo hablar.

<<¿Y esto es lo que me depara el futuro?
¿Vivir la eternidad sumido en un mundo oscuro?>>

Sumido en sus pensamientos, atrapado en el fin de la vida,
se hacia la idea de pasar la eternidad en esa oscuridad sin salida.

Pasaban horas, días, semanas...
noches y mañanas...

De repente, empezó a escuchar,
muy vagamente, a mirar.

¿Acaso su gaseoso cuerpo volvía a vivir?
¡Sí! Notaba como el mundo volvía a sentir.

Volvía a ver un escenario lleno de destrucción.
un infierno, que en minutos le causó una fundición.

Pero, ahora no estaba derretido,
ni siquiera un poco tullido.

<<Eh, tu, ¿acaso no me ves?>>
Una voz le hizo girarse del revés.

Provenía de un hombre de baja estatura,
pero con una cara que reflejaba gran amargura.

Habló Alfredo <<¿Cómo es que no me temes?
¿Tienes acaso alguna clase de poderes?>>

Contestó el hombre: <<He visto cosas mucho más horribles.
Tu presencia, y tu hedor, no son los menos apacibles.

<<Ponte cómodo, te explicaré todo lo ocurrido,
entenderás la maldición que al mundo le ha caído.

<<Era yo un feliz granjero,
a pesar de tener poco dinero.

<<Tenía también una esposa,
y dos hijos, que vida más hermosa...

<<Habíamos notado un clima más agresivo los últimos meses.
No imaginamos el desastre que nos caería en nuestras sienes.

<<Ocurrió sin darnos cuenta, fue todo rápido e inesperado...
de repente, alrededor de la granja mil volcanes habían estallado.>>

Mientras decía esto, el hombre saco un cuchillo azulado.
Alfredo no prestó atención, el relato le tenía hipnotizado.

<<El ardiente magma perforó y destrozó las paredes de los establos.
Oíamos a los animales chillar mientras se quemaban a mas de mil grados.

<<Todos corriamos con toda nuestra energía,
pero sabíamos que de la muerte nadie escaparía.

<<Aquella noche solo uno de nosotros resistió en el mundo de los vivos,
han pasado ya 2 años, y me gustaría más que nunca estar con mis familiares muertos.

<<Me he meado en la cara de la muerte,
he vivido la experiencia más fuerte.

<<Pero ahora, si fenezco, que sea por una buena causa.
Te contaré una historia un tanto confusa.>>

<<Hace miles de millones de años no había universo,
era todo un vacío dimensional oscuro y adverso.

<<Entonces, una presencia astral lo revirtió todo.
Algunos le llaman Dios, pero nadie sabe su verdadero apodo.

<<Esa poderosa fuerza, creó el universo de cero.
Formó las galaxias, y estrellas, hasta el agujero negro.

<<Además, eligió nuestro planeta como el electo.
En el nacería la vida, sería un proyecto perfecto.

<<La historia todavía continua después de todo esto.
Hace miles de años se fundó una secta de aspecto funesto.

<<Esta secta tenía una enorme influencia en el mundo.
Esta apoyaba que el mundo desaparecería en un desastre profundo.

<<Por eso, mandó la construcción de un enorme dispositivo,
este, solo en una catástrofe como esta, debe de estar activo.

<<Se dice que puede devolver todo a la normalidad,
pero como no se halle pronto, di adiós a la humanidad.>>

<<Yo te he revivido con las escasas fuerzas que aún me quedan,
debes activar el dispositivo para salvar a los humanos que en el mundo aún hospedan>>.

Alfredo, le interrumpió rápidamente:
<<¿Y como se que hablas verdaderamente?>>

Quisiera nuestro amigo haberle preguntado el porque de sacar el cuchillo.
Nunca pudo; el hombre rápidamente se lo clavó, y soltó un chillido:

<<¡Porque yo... soy el último de la secta de los Chusos!>>
Su cuerpo se iluminó, se desvanecieron sus piernas y brazos.

Luego el torso, y finalmente, se oyó una voz:
<<No me falles, salva a este mundo veloz...>>

(Como diría un modernillo: LOL. En la próxima
entrega veremos en que desemboca esta enmarañada trama.
¡Disfrutad!)

Poema Alfrediano: parte II

(Anteriormente, Alfredo ha partido en búsqueda
de una cura para su lamentable estado. Tras hablar
con un misterioso sapo, este le dice que antes era
un mago, pero un genio le arrebató sus poderes.
Si Alfredo derrota a este genio, el sapo asegura que
recuperará sus poderes, y podrá devolver a Alfredo a
una forma humana. ¿Derrotará nuestro pedo al genio?)

Efectivamente, estuvo tres largos meses,
(o 90 días y sus respectivas noches)
vagando hacia la izquierda de este ancho y largo globo,
hasta se preguntó si no le habrían timado como a un bobo.

Pero al final, llegó hasta una enorme cueva,
y entró dispuesto a superar cualquier prueba.

Era una cueva de lo más profundo,
un lugar que parecía sacado del inframundo.

Don Alfredo siguió avanzando,
eso sí, sin poder evitar de vez en cuando,
ir asustado y titubeando.

Finalmente, llegó hasta una gran habitación,
en el centro, dormía el genio sobre un gran colchón.

Ni corta ni perezosa, nuestra querida ventosidad,
avanzó hasta la nariz del poderoso ser.
Dijo: <<Allá voy, esto será una asquerosidad>>

Se introdujo dentro de la napia,
se extendió por todo su cuerpo.
Pasó por la garganta, la laringe, la tráquea...

Al llegar a la parte de los pulmones,
al genio le vinieron convulsiones.

Intentaba respirar, se desesperaba, se retorcía,
y a su pesar solo se desvanecía.

A los dos minutos, el gigante estaba muerto,
y Alfredo, muy contento, se fue de vuelta.
A recibir su recompensa por el entuerto.

Fueron otros tres meses de retorno,
en los cuales Alfredo no podía con su paciencia.
Pasó por páramos helados, desiertos como un horno,
y de tanto trayecto estaba dándole demencia.

Llegó la hora en la que llegó al valle:
<<Sapo, he matado al genio con todo detalle,

<<Dame ahora la forma deseada,
que estoy harto de tener aspecto de guarrada>>

A lo que el vil anfibio contestó:
<<¡Ja ja! ¡El pedo se lo tragó!

<<No tengo poderes de ningún tipo o modo
soy un simple bicho que te ha hecho pasar un rato incómodo>>

Quiso Alfredo darle su merecido,
Pero se escapó el muy malnacido.

Lo que no sabrá nunca el cuesco
es que al rato, el sapo se despeñó por un risco.

Alfredo continuó su viaje como si nada,
exceptuando esta broma tan pesada.

Se propuso recorrer todo el mundo,
a la busqueda de un tratamiento inmundo.

Al tiempo de haber viajado,
se encontró un laboratorio,
que aunque parecía abandonado,
decidió entrar a la búsqueda de su jolgorio.

Dentro estaba todo muy sucio y pringado,
de hecho, parecía que de roña lo hubieran pintado.

Habían muchas salas; desde una Alfredo percibió un sonido,
así que entró, porque de la curiosidad estaba carcomido.

En el fondo de la sala  se encontró con un anciano,
que le dijo tener soluciones para todo,
aunque tras lo del sapo, sospechó de que fuera otro villano.

Finalmente lo estuvo cavilando,
y pensó: <<No puedo ir siempre sospechando>>

Así que le dijo al extraño anciano:
<<Hola, me gustaría ser un humano,
que de pedos estoy hasta el ano>>.

El abuelo, que además era científico,
le confesó algo muy verídico:

<<Lo siento, mi querido señor Alfredo,
pero no puedo resolver el problema que me propone,
y no es que su percance me importe un bledo,
si no que contra eso, aún no se ha inventado nada que funcione>>.

Alfredo, decepcionado, decidió volver a su hogar,
aceptar su humilde y penosa condición,
y tener que apestar e intoxicar
a la desgraciada población.

Pero el científico, que veía sus intenciones, le dijo:
<<Escuche, la ciencia aún está en su infancia,
pero algún día, puede que sea normal, hijo.

<<Eso sí, para eso quedan siglos de tecnología.
No se desanime, llegará el día en el que deje de ser un pedo,
aunque de momento no se vea ni en la lejanía...>>

<<Por cierto -preguntó nuestro cuesco-
¿Como es que usted no se asfixia como el resto?>>

<<Es algo muy sencillo, -dijo el científico-,
gracias a la ciencia, sigo vivo desde un tiempo arcaico...

<<Sin embargo, sufrí un triste efecto secundario,
me quede sin olfato, tacto ni gusto, para compensar mi estado centenario.>>

(Aquí acaba el segundo fragmento de nuestra mítica
aventura. La tercera parte llegará en breve...)